Ruta 66: viaje por carretera en Estados Unidos

¬ŅUn viaje por la ruta 66 ? Este es el sue√Īo de muchos, cruzar los Estados Unidos de este a oeste, tomando esta m√≠tica Ruta 66.

Moteles, restaurantes, gasolineras Retro, pueblos fantasmas que sobrevivieron a la fiebre del oro, amplios espacios abiertos y escenarios occidentales‚Ķ Pero tambi√©n ciudades y lugares inmortalizados por la m√ļsica y el cine: Chicago, Saint-Louis, Santa Fe, Santa M√≥nica.

Y, durante el trayecto, una sorpresa: esta larga franja de asfalto codiciada por los mochileros de todo el mundo est√°, de hecho, diluida en varias carreteras y autopistas, como un patrimonio en peligro de desaparecer. ¬ŅQu√© queda hoy de la Ruta 66? ¬ŅC√≥mo podemos superarlo? ¬ŅY cu√°les son los aspectos m√°s destacados de la Ruta 66?

Respuestas en este recorrido de más de 3.600 km en coche, en el corazón de América.

Ruta 66, esta larga cinta de asfalto

La fiebre del oro, los vaqueros y los indios, los beatniks, los hippies, las Harley … Un baratijas retro salpicado de moteles, restaurantes, estaciones fuera de servicio, pueblos fantasmas y megal√≥polis en expansi√≥n. La Ruta 66 , la ruta m√≠tica que conecta Chicago con Los √Āngeles , es un poco a la vez.

Lee también: Tanzania: todo lo que necesita saber antes de viajar

Esta carretera obstinada no teme a las l√≠neas rectas a lo largo de decenas de kil√≥metros, con el objetivo de conquistar el oeste y el aire libre, a veces verde, a veces √°rido. Paisajes impresionantes que han seducido al cine ( Easy Rider, Bagdad Caf√©, Thelma y Louise ‚Ķ) y la literatura ( Sur la Route, Les Raisins de la Anger ).

Renombrado “Main Street of America ‚ÄĚo‚Äú Mother Road ‚ÄĚde John Steinbeck, la Ruta 66 desenrolla su cinta de asfalto por m√°s de 3.670 km . Atraviesa ocho estados (Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo M√©xico, Arizona, California) y tres zonas horarias.

Una caza del tesoro

Hoy, viajar por la Ruta 66 es una b√ļsqueda del tesoro. Desde el 27 de junio de 1986, la que fue la primera carretera en cruzar de costa a costa de Estados Unidos ha sido borrada del mapa, reemplazada por cinco carreteras.

Ahora no es m√°s que una serie de peque√Īas carreteras con poco tr√°fico, cambiando de nombre en cada cruce. A veces se convierte en una v√≠a de servicio simple para los cuatro carriles. Pero el 85% de la ruta original a√ļn es transitable.

Route-66-USA
Imagen de Pixabay

La carretera 66 habr√° vivido apenas sesenta a√Īos, aunque su mito se niegue a morir. Algunas aldeas han quedado desiertas y miles de empresas han tenido que apagar sus luces de ne√≥n.

A lo largo del viaje, las asociaciones locales han colocado letreros y, a veces, todav√≠a vemos las insignias legendarias en el suelo. Hoy, el 66 es un verdadero museo al aire libre. M√°s que una carretera, un destino en s√≠ mismo .

Chicago a St. Louis: primeras millas en Mother Road

Es en el coraz√≥n de Chicago, en la esquina de Adams Street y Michigan Avenue , donde comienza discretamente la Ruta 66. Solo una modesta se√Īal se toma la molestia de indicar el inicio de esta legendaria ruta.

Primera parada obligatoria, a pocas cuadras, Lou Mitchell’s Diner , una aut√©ntica instituci√≥n del 66, donde mujeres y ni√Īos son recompensados ‚Äč‚Äčcon ” trapos de leche “, una especie de donas, incluso antes de sentarse a la mesa. Luego, direcci√≥n Cicer√≥n , el antiguo basti√≥n de Al Capone, al sur de la ciudad.

Route-66-Chicago
Imagen de Pixabay

En el camino, buscamos febrilmente los restos de las grandes horas del 66. El primero es un hot dog gigante, que ser√° seguido un poco m√°s por el Gigante G√©minis del Launching Caf√©, luego por las estatuas del Polka Dot Drive In (Marylin, los Blues Brothers‚Ķ). En la d√©cada de 1950, era necesario competir en imaginaci√≥n para atraer viajeros. En Illinois , la Ruta 66, que se ondula entre las f√©rtiles llanuras regadas por el Mississippi y el Ohio, est√° muy bien se√Īalizada.

Luego, una breve parada en Funks Grove , donde compramos jarabe de arce con deliciosa Glada, partimos nuevamente hacia Springfield , a donde llegamos al anochecer. El momento perfecto para probar su autocine renovado. Apagamos los faros, nos enchufamos a la frecuencia 93.5 para tener sonido, ¬°solo queda atacar a los nachos!

El d√≠a siguiente comienza en la cima de la carretera con un recorrido por el Viejo Capitolio y la casa de Abraham Lincoln en Springfield, antes de atravesar campos de ma√≠z. Despu√©s de algunos desv√≠os involuntarios, finalmente descubrimos el Puente Chain of Rock , ahora reservado para peatones. All√≠, al otro lado del Mississippi, se eleva el Gateway Arch (foto), s√≠mbolo de Saint-Louis, con sus 192 m de altura.

De St. Louis a Joplin: a través de las llanuras de Missouri

Aparte del irresistible helado de Ted Drewes y el Gateway Arch, que ofrece un panorama impresionante de la ciudad, St. Louis tiene poco inter√©s. Vamos a Cuba, Missouri y sus asombrosos murales. El letrero antiguo de Wagon Wheel Motel , con sus bungalows de piedra locales, nos llama la atenci√≥n. Pasamos la noche all√≠.

A primera hora de la ma√Īana, entre fincas y pastos, el doble carril deja de pegarse a la autopista, como lamentablemente lo hace durante buena parte del trayecto. En esta secci√≥n buc√≥lica, finalmente probamos la deliciosa emoci√≥n de la escapada salvaje. En cambio, en la ciudad, decepci√≥n: comensales retro y moteles de los cincuentaa menudo est√°n atrapados entre un McDonald’s y un Taco Bell.

Devil’s elbow bridge

En Rolla , det√©ngase en el Totem Pole Trading Post . Esta estaci√≥n de servicio, que ha cambiado de ubicaci√≥n tres veces desde su creaci√≥n en 1933, ya no entrega gasolina, sino que se ha convertido en una tienda de souvenirs / mercadillo.

Un poco m√°s adelante, pasamos con seguridad el Codo del Diablo , un puente de metal ubicado en los Ozarks , infame por sus accidentes fatales. El camino interminablemente ondulado casi terminar√≠a sacudi√©ndonos …

Gary Turner nos saca de nuestra meditaci√≥n. Verdadera leyenda de la carretera, este ex camionero con aspecto de lubina vieja ha optado por vivir su retiro al borde de la carretera, enParis Spring , donde reconstruy√≥ de manera id√©ntica una estaci√≥n de servicio Sinclair.

Gary nos aconseja que tomemos un peque√Īo desv√≠o hacia Red Oak 2 . Una reproducci√≥n del pueblo abandonado de Red Oak, que se lo debemos a un rico exc√©ntrico. Solo √©l vive en la copia al carb√≥n de su ciudad natal. El lugar, desierto y surrealista, pone la piel de gallina. Antes de llegar a Joplin , pasamos por Carthage , cuyo autocine siempre atrae multitudes.

De Joplin a Amarillo: descubriendo el salvaje oeste

Esa ma√Īana, Joplin , devastado unos meses antes por un tornado, ofrece un paisaje del fin del mundo. Kansas pronto … Con apenas 20 km de asfalto estampado, el 66 solo roza este estado, una verdadera puerta de entrada a las Grandes Llanuras.

M√°s adelante, ciclistas , pa√Īuelos al viento, piquen en el snack bar 4 Mujeres de la Ruta . Nos dirigimos a la ballena de Catoosa , Oklahoma, un antiguo centro acu√°tico. Para mayor comodidad, ofrecemos una parada de calor√≠as, sentado en los pufs de cuero sint√©tico rojo de Tally’s Caf√©.

Imagen de Pixabay

Tulsa, oscurecido por la tormenta, es poco atractivo. A la salida de la aglomeraci√≥n, la carretera se pierde en el campo, lejos de la carretera. Aqu√≠ est√° el 66 como lo hab√≠amos imaginado, bordeado por un suelo resplandeciente, partiendo a conquistar un horizonte que nunca acaba.

El d√≠a siguiente comienza con un recorrido por Clinton , cuyo √ļnico inter√©s es el Museo Ruta 66 . Luego atacamos Panhandale , una estrecha regi√≥n texana atravesada por el 66. Ranchos hasta donde alcanza la vista y manadas encaramadas al borde de estanques ocres.

Por el camino, mientras el sol poniente nos deslumbra (un inconveniente al recorrer la 66 de este a oeste), nos encontramos con varios pueblos fantasmas. Antes del anochecer descubrimos lo sorprendenteCadillac Ranch , ubicado al oeste de Amarillo . Diez modelos de Cadillac semienterrados desde el frente, cubiertos de graffiti. Divertido cementerio‚Ķ

La velada termina en el inimitable hotel-restaurante Big Texan Ranch . Aqu√≠ todo es gigantesco: el comedor, la decoraci√≥n 100% cowboy, las raciones y su famosa oferta: a quien se termine un bife de 2 kilos en menos de una hora se le ofrece la comida … con la condici√≥n de que se lo trague en un plataforma frente a toda la sala!

De Amarillo a Santa Fe: las tierras altas de Nuevo México

En Amarillo, las botas de vaquero y Stetson son imprescindibles. Dos veces por semana, los criadores de la regi√≥n se re√ļnen en Western Stock Yards , uno de los mercados de ganado m√°s grandes del mundo. All√≠ se subastan ganado, caballos e incluso conejos.

En la sala, el subastador, camisa a cuadros sobre los hombros y Stetson atornillado a la cabeza, habla a tal velocidad que parece estar tarareando. Un n√ļmero bien establecido, marcado por ofertas de compradores. Damos un peque√Īo desv√≠o por las tiendas de antig√ľedades y luego nos dirigimos a Nuevo M√©xico.

Santa-Fe-Ruta-66
Imagen de Pixabay

Antes de cruzar la frontera, una breve parada en Mid-Point Cafe, en Adrian, es necesario. Ya estamos a mitad de camino. Las llanuras quemadas de Texas dan paso a grandes prados plantados con arbustos de los que emergen las mesetas.

Llegamos relativamente r√°pido a Tucumcari , a pesar del pr√©stamo involuntario de una secci√≥n sin pavimentar de la 66. La ciudad alberga algunos moteles originales magn√≠ficos, muy bien restaurados, como el Blue Swallow Motel.

Tambi√©n en Santa Rosa , muchos carteles antiguos iluminan el cielo tormentoso. Desde all√≠, podr√≠amos cortar e ir directamente a Albuquerque . Pero la ruta original del 66 requiere un desv√≠o por Santa Fe y sus construcciones de adobe, ladrillos en tierra cruda.

Capital de Nuevo M√©xico, Santa Fe, es tambi√©n el pueblo m√°s antiguo de Occidente, ya que sus or√≠genes se remontan a 1610. Despu√©s de haber sido durante mucho tiempo cruce de caminos comerciales, debe su salvaci√≥n al turismo. Sus calles bordeadas de casas al estilo del Pueblo Espa√Īol y tiendas de alfarer√≠a, mocasines y joyas, invitan a pasear.

Santa Fe a Williams: a las puertas del Gran Ca√Ī√≥n

En Nuevo M√©xico, la Ruta 66 es inquietante. All√≠ est√°, ondulando entre mesetas y pueblos fantasmas, sola, lejos de la carretera, burl√°ndose de la inmensidad de las llanuras. Sin desviarse ni un √°pice, cruza Albuquerque de este a oeste, durante m√°s de 30 km, sin inmutarse.

En esta ciudad toma el nombre de Avenida Central. En el pasado, m√°s de 100 moteles alinearon sus luces de ne√≥n. Todav√≠a podemos ver algunos carteles antiguos. Algunos incluso se√Īalan la presencia de un establecimiento desaparecido. Tambi√©n pasamos por algunos impresionantes edificios Art Deco, como el Teatro KiMo.

Albuquerque-Ruta-66
Imagen de Pixabay

El d√≠a termina en Gallup, en el Hotel El Rancho. En el interior, la entrada monumental decorada con el sello del Far West marca la pauta. El establecimiento abri√≥ en la d√©cada de 1930 para dar cabida a todo Hollywood que acudiera a rodar las escenas al aire libre de los westerns de la zona. El enjambre de fotograf√≠as autografiadas que cubren las paredes lo atestigua.

Al d√≠a siguiente, la carretera nos sumerge en el escenario de una pel√≠cula. Painted Desert entra en escena con sus valles color herrumbre que dan paso a mont√≠culos cuyos tonos se vuelven azules: las mesetas azules . Una paleta de colores que el sol cambia seg√ļn las horas del d√≠a.

Estos paisajes lunares conducen al Petrified Forest (el Bosque Petrificado) cuyos troncos, que datan del Tri√°sico, se han convertido en piedra. Pero no se trata de tomar discretamente un tronco para exponerlo en la chimenea, los guardabosques est√°n mirando.

M√°s adelante, preferimos dejar atr√°s el famoso Cr√°ter del Meteoro , donde se estrell√≥ un meteorito hace m√°s de 50.000 a√Īos, para dirigirnos hacia Williams . En el camino, listo para un thriller en Two Guns , un peque√Īo pueblo desierto y con barricadas, cerca del cual se encuentran los restos de un antiguo zool√≥gico.

De Williams a Santa Mónica: al final de la calle, la playa

Williams, la √ļltima ciudad en pasar por alto por la autopista I-40, debe su salvaci√≥n a la proximidad del Gran Ca√Ī√≥n y su estaci√≥n de tren, que conduce directamente all√≠ (siempre que reserve con varios meses de antelaci√≥n). La ciudad est√° haciendo todo lo posible para retener al turista. Cenas, fuentes de refrescos y tiendas de souvenirs traen Disneyland a esta peque√Īa ciudad de Arizona.

En Seligman , aplicamos la misma receta, hasta pintar ojos en autos viejos en homenaje a los dibujos animados Cars . Un ambiente de colegial, ciertamente exagerado, pero entretenido.

Williams-Ruta-66
Imagen de Pixabay

En Kingman , det√©ngase para almorzar en Mr D’Z Diner . Todo est√° ah√≠: los sillones de polipiel, la m√°quina de discos, los cartelescincuenta en la pared y la camarera de mejillas sonrosadas. Despu√©s de una hamburguesa y papas fritas, el 66 se pierde en un ambiente occidental. La cinta de asfalto serpentea entre las √°ridas colinas.

En medio de la nada se asoma la ciudad de Oatman , donde los burros errantes han reemplazado durante mucho tiempo a los buscadores de oro. Decoraci√≥n al estilo Lucky Luke: todo es de madera, desde el sal√≥n hasta la oficina de correos. La zona est√° desierta, pero los habitantes tienen sentido del espect√°culo. Dos veces al d√≠a, la calle principal es escenario de un duelo con bolas en blanco. Kitsch pero efectivo. Una √ļltima mirada a los burros y aqu√≠ est√° California.

Primer pueblo atravesado: Needles , donde es mejor repostar, porque no hay estaci√≥n antes de Ludlow, 150 km. los Angelesdespliega sus tent√°culos despu√©s de una √ļltima parada en el famoso Bagdad Caf√© en Newberry Springs , que sirvi√≥ de escenario para la pel√≠cula. La ruta 66, que se convierte en la I-15, pierde todo su sabor.

Contrariamente a la leyenda, no termina en la playa de Santa M√≥nica , sino justo antes, en la intersecci√≥n de Olympic y Lincoln Boulevard ‚Ķ sin ning√ļn peque√Īo cartel. Pero no dejes que eso te impida sumergirte en el Pac√≠fico, con la satisfacci√≥n de haber llegado “al final del camino”.

Lugares que valen la pena desviarse

La ruta de la Ruta 66 olvida algunos atractivos que, sin embargo, merecen que hagamos algunas infidelidades a la V√≠a Madre.

Branson, Missouri

Con cincuenta teatros que ofrecen m√ļltiples espect√°culos, restaurantes y diez museos, Branson es como el Broadway del Medio Oeste. Ubicada en el coraz√≥n de Ozarks, ¬°la ciudad se trata de entretenimiento!

El Gran Ca√Ī√≥n

Gran-Canon-Ruta-66
Imagen de Pixabay

Imposible pasar la ciudad de Williams sin caer en la tentaci√≥n de recorrer los cien kil√≥metros que la separan del borde sur del Gran Ca√Ī√≥n . Esta maravilla geol√≥gica de gigantescas proporciones, ya que se extiende a lo largo de 450 km, ofrece un espect√°culo llamativo.

Los grandes parques nacionales de Western

Glen Canyon , Canyon de Chelly , Arch Canyon , Monument Valley , la Ruta 66 no pasan por ninguno de estos grandes parques, pero los viajeros con m√°s de tres semanas para recorrerlos pueden permitirse f√°cilmente un peque√Īo desv√≠o. Tambi√©n vale la pena ver el Ca√Ī√≥n del Ant√≠lope , junto a Page, a orillas del lago Powell, un ca√Ī√≥n subterr√°neo en el que el agua ha tallado incre√≠bles volutas anaranjadas.

Las Vegas, Nevada

La excéntrica ciudad del juego tampoco está en la Ruta 66. Pero la extravagancia arquitectónica de este oasis perdido en medio de la nada, sus casinos, sus capillas para bodas exprés y su sentido de exceso bien valen la pena. 200 km que lo separan de la calle principal de América.

Sedona, Arizona

Menos conocida que el Gran Ca√Ī√≥n, la ciudad de Sedona, sin embargo, recibe casi la misma cantidad de visitantes, o 3,5 millones de personas cada a√Īo. Enclavada en Verde Valley, a los pies de las “Red Rocks”, esta ciudad con un esp√≠ritu New Age y muy apreciada por los bobos californianos se encuentra en un marco excepcional.

Deja una respuesta

error: Contenido protegido!!
A %d blogueros les gusta esto: